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23/03/2010
NUEVOS ABISMOS PARA EL NIÑO VICTIMA

Dra. Emma Virginia Créimer

DIRECCIÓN DE COORDINACIÓN
INSTITUTOS DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL Y CIENCIAS FORENSES
PROCURACIÓN GENERAL S.C.J.B.A.

 Desde la Antigua Grecia hasta la actualidad, los niños se han visto expuestos a graves abismos para terminar con su niñez y hasta con su vida. Arrojados desde las alturas del Monte Taigeto por sus “defectos” congénitos hasta los infinitos límites del cyberespacio por la falta de debido cuidado, han existido adultos dispuestos a empujarlos hacia un final terrible. Así es como observamos hoy en día el camino desandado por la niñez en los casos de abuso.
 La nueva tecnología ha permitido adelantos increíbles para el hombre y la mujer común, así como para el científico y el investigador criminal, pero también ha traído aparejados peligros impensados.
 La inmediatez y facilidad de obtención de la información que ofrece Internet, así como su anonimato, han permitido que individuos que diez años atrás reprimían sus deseos sexuales por los niños, los hayan exacerbado y hasta disparado hacia la concreción del hecho.
 Incontables páginas pedófilas ofrecen, en forma ininterrumpida, fotos que para el observador desprevenido podrían resultar inocuas, hasta familiares, pero que para el consumidor de belleza infantil con propósitos delictivos resultan verdaderos “books” de selección de víctimas. En la Dirección de Coordinación de Institutos de Investigación Criminal y Ciencias forenses, el Instructor Informático Dayer Mohuanna y el licenciado en psicología Mariano Mosca revisan a diario múltiples soportes informáticos secuestrados en el marco de investigaciones por denuncias de abuso sexual de menores, producción y distribución de pornografía infantil.
 El trabajo multi e interdisciplinario sobre estas computadoras ha permitido jerarquizar el contenido de las mismas, observar la repetición de rasgos de personalidad en los denunciados y la creación de una nueva disciplina: la psicoinformática.
 “...El informático forense, si bien todos entienden que realiza análisis de la información contenida en computadoras, también y probablemente tan importante como el aspecto técnico, estudia al “usuario” de las computadoras; estos forman hábitos de uso, formas que cambian y varían según sus actividades.Con internet, el acceso a la información es igual para todos y hoy, hasta los usuarios más comunes pueden aplicar métodos antiforenses o informarse sobre cómo se realizan los métodos de estudio.Estos cambios de comportamiento, para los que tienen algo que ocultar,nuevamente provoca cambios en la forma de investigar, analizar, recopilar e informarse de cómo determinar las variantes de su uso...”, refiere Mohuanna.
 En definitiva, la psicoinformática es una herramienta mediante la cual se procede al registro y análisis de los sitios de Internet visitados, de los archivos de texto e imágenes consumidos y debidamente guardados, e incluso a veces borrados por los denunciados, poniendo énfasis en la compulsividad con la que esta tarea se desarrolla, las características físicas, el género y el rango etareo de las víctimas preferidas y la tendencia a la elección de tareas laborales que le permitan acercarse al denunciado al perfil del niño-víctima seleccionado.
 Mosca afirma que “... En la práctica notamos que si a la peritación informática le sumamos el análisis y la interpretación psicológica de los elementos obtenidos, le estaremos brindando a los encargados de la investigación criminal, información de calidad. La psicoinformática es la coexistencia operativa de dos disciplinas en la tarea de develar y reconstruir la psicodinámica de los agresores sexuales. El psicólogo en sus funciones debe realizar un trabajo de interpretación  del material encontrado, levantar todo indicio conductual, toda huella psicológica que sirva para perfilar la personalidad del acusado como la de sus víctimas...”.
 Así, aquel que presenta altísimos volúmenes de documentos y fotos, con o sin contenido pornográfico en las formas habitualmente conocidas, de niños o de niñas entre seis y diez años, seguramente elegirá ser docente, profesor de música, de educación física o directivo de espacios educativos o recreativos donde pueda tener contacto cercano con víctimas de esa edad y tipología.
 Otras veces entrará en los salones de chat buscando al perfil del niño deseado como quien persigue a una presa. El resguardo del anonimato de Internet les permite mentir sin miedo a ser descubiertos y utilizar ardides insospechados para engañar a los niños; llevarlos lentamente a entrar en confianza y exponerlos, en el más riguroso sentido de la palabra, física y psíquicamente para dejarlos a su merced. Es mediante la sustracción supuesta de contraseñas o de fotos que convenientemente hacen que los niños aporten mostrando su cuerpo desnudo, que los extorsionan con la divulgación, hasta concretar un encuentro y someterlos sexualmente. Parte de estos modus operandi se refleja en las computadoras peritadas y analizadas por el equipo psicoinformático , otorgando al fiscal un nuevo instrumento para profundizar la investigación y generar nexos para establecer la responsabilidad, o no, del presunto autor del abuso.
 Todos aquellos que nos dedicamos al estudio de la cyberpedofilia coincidimos con las palabras de Mosca respecto de la necesidad del trabajo en equipo : “...ante este tipo de temáticas tan crudas si no existe una matriz grupal de contención, de intercambio, de solidaridad y cooperación, el destino es la insalubridad mental de los operadores. Se trabaja con material de altísima toxicidad y manipular elementos radioactivos sin guantes ni protección puede llegar a ser letal. El trabajo coordinado en equipo es una de las herramientas válidas de protección...”.
  Sin duda alguna, queda un largo camino por recorrer, pero una base de investigación científica interdisciplinaria seria y responsable, puesta a disposición de quienes llevan la dirección de las investigaciones penales, permite comprender y exponer las intrincadas e innovadoras formas de arrojar al eslabón más delicado de nuestra sociedad, el niño, hacia nuevos abismos.

Autora / fuente:
Dra. Emma Virginia Créimer
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