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02/01/2012
Chicos asesinados: la marca trágica del año que termina

Ahorcados, estrangulados, golpeados hasta la muerte, apuñalados, baleados. Durante 2011, las crónicas policiales recogieron como pocas veces casos de nenes y nenas asesinados . Muchos –la gran mayoría– murieron a manos de personas que conocían. Venganzas, ajustes de cuentas, problemas conyugales y hasta terribles casualidades colocaron a los chicos en el rol de presas, de víctimas “colaterales” o, simplemente, de objeto del puro odio. Los nenes asesinados pertenecían a diferentes clases sociales y eran de distintos puntos de nuestro país. Los victimarios –o, al menos, quienes aparecen como sospechosos– fueron siempre hombres . El último crimen ocurrió ayer, en Rosario (ver....).
Pero ¿qué pasó este año? ¿Hubo más crímenes de niños o sólo cobraron más notoriedad? ¿Cuánto influyen los homicidios de género –su aumento y su mayor visibilidad social– en el crecimiento de estos homicidios y en su difusión? ¿Hay una fenómeno social que englobe la seguidilla de 2011 o cada caso tiene una explicación? ¿Hay nuevos parámetros de violencia? Clarín consultó a expertos en psicología, psicoanálisis, sociología y criminología para tratar de responder a estos interrogantes, que son los mismos que la gente se planteó ante cada noticia a lo largo de 12 meses que no dieron respiro.
Las respuestas fueron tan complejas como las preguntas .
Para empezar, hay que hacer una diferenciación. “Todos los crímenes están ligados al contexto social en el que se producen, más allá de los motivos individuales de cada uno en particular.
No pueden ser entendidos como algo aislado . Pero no siempre responden a la misma lógica: algunos se enmarcan en la relación del poder masculino ; otros, en la relación entre lo legal y lo ilegal (ajustes de cuentas, por ejemplo); otros, con la violencia institucional, como el gatillo fácil ”, explicó a Clarín la socióloga Silvia Chejter, titular de la Cátedra de Género, Globalización y Derechos Humanos de la Facultad de Sociología de la UBA.
Estos fenómenos sociales (generales) se entrelazan con las explicaciones psicológicas (particulares). Es que, según recalca el psiquiatra Hugo Marietan, “ no cualquiera puede matar a un niño : soportar la agonía de Gastón Bustamante (12) en su desesperación por respirar mientras lo ahorcaban con una media en su casa de Miramar; o la de Micaela Galle (11), cuando la apuñalaban una veintena de veces antes de degollarla, en el cuádruple crimen de La Plata; o la de Tomás Santillán (9) mientras le fracturaban el cráneo con una pala al salir de su colegio de Lincoln; o la de Candela Rodríguez (11), en su aún misteriosa muerte”.
“Las aparentes motivaciones de estos crímenes, ejecutados en distintas partes del país, son diversas: la venganza (Candela y Tomás); la eliminación de un testigo (Gastón); un asesinato colateral (Micaela). Pero en todos hay un hilo común: fueron ejecutados por psicópatas (personas que matan sin culpa)”, señala Marietan.
El criminólogo Claudio Stampalija –director del Centro de Estudios para la Prevención del Delito de la Universidad de Belgrano– explica este fenómeno de violencia desde un punto de vista regional .
“Según estimaciones de la ONU, el 60% de los hogares del mundo sufre algún tipo de violencia familiar. Y en Latinoamérica, por aquellas sutiles tonalidades culturales –coloreadas de machismo–, se ensaña con los miembros más vulnerables : esposas, novias o parejas, mujeres, niños y ancianos. La victimología da clara cuenta de ello. Las estadísticas de los últimos diez años señalan que nuestra región casi duplica al continente africano en lo que a la violencia contra los niños se refiere. De acuerdo con estudios efectuados por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), anualmente más de 6 millones de niños en la región sufren abuso severo, y más de 80.000 mueren en igual período a causa de la violencia doméstica”.
Hay algo en lo que coinciden todos los especialistas consultados: un gran porcentaje de crímenes de nenes y nenas está estrechamente ligado a la violencia de género , a los femicidios (homicidios de mujeres por su condición de tales).
“Son síntomas de un mismo fenómeno. La violencia del hombre hacia la mujer se manifiesta a través de quienes ella más quiere: sus hijos. La mujer es una ‘cosa’, el niño también. Para los varones persiste la idea de que son dueños de mujeres y niños ”, reflexionó Juan Carlos Volnovich, psicoanalista especializado en niños.
“No hay que profundizar demasiado para concluir que, hoy, los hombres estamos lejos de alcanzar el ideal del macho proveedor que marcara el horizonte de una época no tan lejana”, apunta el psicoanalista Sergio Zabalza, integrante del equipo de Trastornos Infantojuveniles del Hospital Alvarez. Para él, la creciente violencia contra mujeres y chicos se explica como “una reacción de los hombres que se ven desorientados y amenazados ante un cambio de paradigma. La horrible serie de femicidios y homicidios de niños a la que hoy asistimos constituye una metáfora que representa la desorientación, cuando no la desesperación , del género macho”.
Desde la sociología, Silvia Chejter se suma a la duda sobre si los crímenes de niños que impactaron este año a la sociedad fueron parte de un fenómeno de más violencia, o si responde a una sensibilización sobre el tema reflejado por los medios. “El infanticidio es una práctica milenaria, hasta el punto de que en algunas sociedades se implementaba como control demográfico. La capacidad de crueldad existió desde siempre. ¿Hoy se mata a más chicos que hace 50 años? No podría decirlo sin hacer un estudio a fondo y sin analizar estadísticas confiables”, señala.
Independientemente de los números, de su ausencia, y de los terribles detalles de los casos particulares, Stampalija plantea la necesidad de soluciones : “Hay que construir una política integral de prevención. Seguir creando, entre otros, centros de asistencia a la víctima del delito en general, y de la violencia intrafamiliar en particular”. Como en todo problema, gran parte de la solución comienza por tratar de entenderlo.

Autora / fuente:
http://www.clarin.com/policiales/crimenes/marca-tragica-ano-termina_0_619138264.html
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