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El rol moral de la escuela

 
     
 

Cuando hablamos de educación moral, o educación en los valores, generalmente pensamos en el ámbito de la familia. Los padres son los primeros adultos que el niño encuentra en su camino cuando viene al mundo, y por lo tanto serán también sus primeros educadores.

Educar al niño implica, además de cuidar su integridad física, transmitirle los valores morales necesarios para la convivencia: el respeto, la responsabilidad y la solidaridad. En el seno de una familia, el niño va aprendiendo a incorporar límites y valores que van desarrollando su moralidad. "¿Por qué no le pedís perdón y le devolvés lo que le quitaste a tu hermano?", "compartí tu auto y jueguen un rato cada uno", son ejemplos de una educación que busca estimular determinadas conductas pro sociales en los niños, que con el tiempo harán de él un ser que encarne ciertos valores morales.

Ahora bien, no debemos perder de vista otro escenario igualmente importante para la vida del niño: la escuela. Y esto no sólo porque los niños pasan cada vez más tiempo en ella, a edades cada vez más tempranas, sino porque como segundo ámbito de socialización del niño todo lo que ocurra allí será también fundamental para el desarrollo de su moralidad.

Cada vez que un docente promulga una norma de convivencia o establece una consecuencia a un hecho, está transmitiendo un valor.

Cuando una institución escolar es consciente de este rol, entonces la educación moral se instaura como eje de la educación integral del niño. El docente se transforma en educador y mentor moral. Así, la disciplina como forma de convivencia se transformará en una disciplina moral, al tener detrás ciertos valores morales que la sostienen. El objetivo ya no será, por ejemplo, lograr un clima de silencio en el aula, sino uno de respeto, hacia el docente y entre los mismos alumnos. Un docente que se sabe mentor moral no le escapa a los conflictos morales, sino que los aborda para intentar que los alumnos se hagan responsables de sus hechos y reparen el daño cometido.

La escuela debe saberse protagonista de la educación moral de sus alumnos, para comprometerse con esa noble tarea lo mejor posible.

 
     
 

Por Lourdes Majdalani
Para LA NACION
Sábado 17 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 
Noticias de Comunidad

 
     
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