Home
Carrito de compras
Capacitacion online
  Noticias
Donaciones
Historial de newsletters
Enviar información
Ver trabajos de usuarios
Salud Activa prensa
Mandá tu C.V.
Información de interés
Congresos y Jornadas
Registración



 
Niños perdidos
[Ver más]
 
Ingresá tus datos y recibí la mejor información a través de nuestro Newsletter. Gratis!
Nombre
Apellido
E-mail
 
 
 
Usuario no registrado Usuario   Contraseña    
 
 
 
 
         
 
 
         
 
 
         
  EL IMPOSTOR  
         
 


Documento Oficial de ASAPMI
Comisión de Medios de Comunicación

Encontrar un impostor en el movimiento de defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes objeto de malos tratos y abuso sexual, consterna, abruma, pero no puede sorprendernos.
En primera instancia produce ese efecto tan clásico de los desenmascaramientos aunque, con el paso del tiempo, es posible comenzar a pensar cómo el impostor llega a ocupar hasta un lugar de poder en un cuerpo institucional. Para ello cuenta con dos recursos fundamentales. En primer lugar la propia impostura, por la cual parece pertenecer a una familia desde su inicio, casi como un fundador  y al que no se puede imaginar fuera de ella y, en segunda instancia, la credulidad de las instituciones que en sus comienzos, hace más de 20 años,  idealizaron  sus conocimientos en un territorio en donde poco se sabía sobre las diferentes formas de la violencia familiar.
Impostura y credulidad no bastarían seguramente para producir un impostor, sino que además éste debe ofrecer un discurso cínico. De comprobarse los hechos que incriminan a Jorge Corsi, estaríamos frente a un discurso de estas características desde el cual declamó su oposición moral ante aquello mismo por lo que ahora es sospechoso.
Los distintos delitos contra la integridad sexual en perjuicio de menores de edad de los cuales se acusa a Jorge Corsi,  reproducen, sin duda alguna, la dinámica del abuso sexual intrafamiliar, cuando la institución- familia  se sorprende al descubrir que existe un  lobo en el gallinero, de conducta intachable y de  un saber y prestigio envidiables.  Esto reafirma,  una vez más, que no existe un perfil del abusador y que en todas la clases sociales se desarrollan sujetos decididos a  extraer  placer de cuerpos infantiles y que aquellos que los rodean no tienen la mínima posibilidad de detectar sus actos transgresivos hasta que es demasiado tarde.
Sin embargo, no debemos olvidar que  las instituciones político-sociales no son una familia y que su responsabilidad se extiende mucho más allá de la misma, teniendo en cuenta que el impostor toma posiciones políticas que influyen decididamente en el cuerpo institucional de una nación.
Argentina es un país en donde conviven una gran cantidad de impostores.  Se trata de impostores travestidos de caballeros y damas que, con un discurso cínico, defienden los derechos que serán transgredidos por ellos mismos en nombre de su propia conveniencia. También encontraremos los mismos impostores entre aquellos que aprovecharán esta oportunidad para, acusando al impostor,   descalificar los honestos esfuerzos hechos por miles de profesionales e instituciones que defienden los derechos vulnerados de niños, niñas y adolescentes.  Con los impostores no debe haber ninguna defensa corporativa, ni tampoco se debe mentir para esconder bajo  la alfombra la sombra de su impostura. Es un signo de madurez política, jurídica  y científica su desenmascaramiento, primero a través de la denuncia y, después de la misma, impidiendo  que sean prontamente olvidados.
Es un hecho que desenmascarar al impostor es doloroso para toda familia y para toda institución en donde convive, pero al mismo tiempo tiene  grandes virtudes: reafirmar la existencia de una ley igual y para todos, reivindicar el poder de la denuncia del maltrato y el abuso sexual pero, sobre todo, despejar el mundo de apariencias banales, para dejar en carne viva la realidad de los que sufren, los niños, niñas y adolescentes que relatan haber sido objeto de abuso sexual y a los cuales no se les cree en razón del rol, función o posición que el supuesto abusador ocupa en la comunidad.
Es en pos del compromiso con  estas víctimas que la Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infanto Juvenil - ASAPMI - seguirá  con especial atención todas las acciones destinadas al desmontaje de las redes de pedofília,  como de  aquellas acciones que, con impostura y  cinismo, encubran delitos que vulneren los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
COMISION DIRECTIVA DE ASAPMI

 

 

 
 
 

 

  <<VOLVER

 

 
OTRAS NOTAS
•ABUSO SEXUAL INFANTIL
•ABUSO INFANTIL: VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS

•VIOLENCIA   FAMILIAR   EN LA PROVINCIA DE   BUENOS AIRES

•ENTREVISTA DEL DIARIO
PÁGINA 12 A EVA GIBERTI

•Las drogas ¿se despenalizan?
•1º Encuentro Patagónico de violencia familiar
•Trabajo infantil, infancia robada
•El rol moral de la escuela
• 126 chicos ingresan desnutridos a los hospitales
•Nena muerta, apuntan al padre
•Pornografía en internet
¿Cuchillo o palo?
Agrupación de Especialistas en Violencia Familiar Comunicación Comisión de Prensa
EL IMPOSTOR
Aclaración Pública Salud Activa
HACERSE CARGO
La solución de Suecia a la prostitución
Anticipo congreso violencia de Salta
 
 
 
 
     
   
     
  [+] Más información  
 
  espacios de imaginacion, desarrollos interactivos, creatividad, diseņo diseño + comunicación